Hace unas semanas nuestra organización participó del diseño y facilitación del encuentro “Construcción de capacidad: Nueva Agenda Urbana y desarrollo de ciudades inteligentes” que tenía tres focos: Objetivos de Desarrollo Sostenible, específicamente el número 11 direccionado al desarrollo urbano, la Nueva Agenda Urbana y las llamadas Smart Cities (ciudades inteligentes).

Este espacio nos llevó a varias reflexiones, teniendo en cuenta que más de la mitad de la población del mundo vive actualmente en ciudades y se estima que esta cifra aumente en los próximos años.

¿Qué es ser inteligente? Según la RAE es la capacidad de entender y de resolver problemas, además esta misma institución equipara la inteligencia con conocimiento. Esta definición también la aplicamos a los territorios, equiparando el término Smart Cities con aquellos espacios geográficos que se han apoyado en las tecnologías de información y comunicación o en el internet de las cosas, para resolver sus problemas urbanos.

Aquí viene la primera pregunta: existen territorios que no tienen los presupuestos para involucrar las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC),  en la resolución de sus problemas urbanos, relacionados con ámbitos diversos: transporte, conservación ambiental, participación ciudadana, planificación urbana. En la mayoría de los casos, estas soluciones tecnológicas son ofrecidas por empresas privadas que, sin profundizar en el concepto, acentúan el método neoliberal del actual desarrollo de las ciudades. (Prometemos alguna reflexión sobre la ciudad neoliberal en próximas publicaciones).

¿Son estos territorios menos inteligentes que otros? O como con los seres humanos: ¿podríamos hablar de inteligencias múltiples?

Los territorios son inteligentes porque han sabido a hacer frente a la resolución de problemas, apoyándose en su conocimiento propio. ¿Qué tipo de problemas? Generalmente aquellos derivados de la ausencia parcial o absoluta del Estado de Bienestar: deficiencia en vivienda, deficiente cobertura en salud, baja calidad de la educación, difícil acceso a espacios de ocio. Estas condiciones dan como resultados ciudades con visibles inequidades.

Para Con Tacto Local (CTL), un territorio inteligente es aquel que utiliza la innovación social para resolver las dificultades del entorno urbano. Según Frank Moulaert, la innovación social se refiere a la transformación de las relaciones sociales para mejorar la satisfacción de las necesidades humanas. Cada territorio establece las relaciones sociales de formas disímiles, algunos privilegian la relación vecinal utilizando actividades lúdicas (sancochos o bingos son bien conocidos en nuestro país); en otros se reconocen liderazgos para la toma de decisiones como es el caso de las Juntas de Acción Comunal; hay otros que, por ideología, promueven huertos urbanos o clases para que los jóvenes puedan ocupar su tiempo libre. Las formas son muchas, el centro es el mismo: transformemos nuestro entorno recurriendo a la colaboración y al fortalecimiento de las relaciones sociales. Es esa inteligencia territorial en la que CTL fundamenta su trabajo.

En la globalización las ciudades compiten por ser el primero de la clase, por sacar las mejores calificaciones. Sin embargo ¿cuántas veces el niño callado de la última fila resulta siendo un genio? O ¿aquél que se lleva el título de bufón al salir del salón de clases es una proeza en el deporte o las artes plásticas? Lo mismo sucede con las ciudades, la más Smart no es la que más tecnología utiliza, sino aquella que se atreve a disminuir inequidades utilizando su activo primordial: el capital humano.

  Foto: IUC LAC Taller NAU Medellín

ERIKA PAREJA

ERIKA PAREJA

Profesional en Gobierno y Relaciones Internacionales, Máster en dinámicas territoriales y desarrollo, postítulo en Transparencia, Accountability y Lucha contra la corrupción. Amplia experiencia en elaboración de herramientas de medición de riesgos de corrupción, diseño de estrategias de control social y participación ciudadana.

1 Comentario

  1. Lina Bravo

    Reflexiones importantes que nos conectan con los grandes desafíos que enfrentan nuestras ciudades para garantizar una verdadera armonía entre el territorio y la población. Necesariamente se requiere a partir de las condiciones de cada ciudad y territorio avanzar en conciencia hacia la transformación de una ciudadanía inteligente y cohesionada capaz de construir futuro y bienestar de manera sostenible.

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